EL CONSUMIDOR

Am 18.12.2011 04:53, schrieb Carlos-Manuel Gómez Odio:

SOY FELIZ. LO SOY … SI PUEDO CONSUMIR TODO LO QUE NECESARIAMENTE ME SOSTIENE CON VIDA. . Lo soy, como tubo digestivo caminante, parlante y pensante que soy y que come incesantemente sus nutrientes, en base a todos los colores. Lo soy, cuando llega el vendedor y me ilusiona con sus productos en los que él cree, y cuando me ofrece y me convence de las enormes ventajas que obtendré al comprarle su mercadería. Sí, en vida hermano… en vida. Porque seré feliz mientras pueda vivir. Este es el mayor tesoro de la humanidad …poder vivir. Así reza el Credo de la Venta-Consumo a todo lo largo y ancho de la Ruta de las Especies &nb sp; La larga espera de la época en la que llega el Proveedor, que me trae los nutrientes bioquímicos que me curarán y me darán salud. Espera que cada vez se hace más corta, por medio del mejoramiento del transporte, la instalación de bodegas en los puntos estratégicos,la distribución de la venta en redes que llegan diariamente a los puntos de venta, y la venta que va, desde infinitamente pequeñas pulperías, a los detractores de las mismas, o moles comerciales de infinito poder económico, asociado a los bancos comerciales. Y es que algunos de ellos, pertenecen a funcionarios estatales que imponen sus puntos de vista en su favor , ejerciendo el poder . Sin embargo, con este proceder, se están eliminando una forma de crear trabajo de inmensas proporciones. Las que favorecen además , las relaciones humanas de servicio, compañerismo, solidaridad y compromiso social, que la pequeña comunidad había tejido a lo largo de sesenta milenios de convivencia social. Todo por la ambición desmedida, y ya sin control posible, de los empresarios comerciales que se adjuntaron todas las formas de ejercer el Poder,con inicuas e impías administraciones. A ellos llega el consumidor, ávido de poder consumir sus necesidades. Mira y espera a que abran las puertas de sus almacenes. Me han suplido sus informaciones, todas ellas llenas de colores. Llenas de ilusiones que me estimulan el placer. El placer del mínimo esfuerzo, con el transporte del carro que me lleva, sin esfuerzo alguno, a algún destino ya establecido de plano, por la información que me han dado. ;

Belleza, con la que puedo adquirir el conocimiento de mi congénere más cercano , para disfrutar de la reproducción sin gestación . Es decir , de las cercanías sexuales sin trasmisión de vida. . ;

Alimentación , de excepcionales formas, colores , nutriente , sabores, aromas y sugestivas propiedades medicinales , hormonales y peyorativas sutilezas, que el vendedor – informante a la distancia, por la incesante propaganda de la micro onda – que en forma impersonal está dentro de mi inconsciente ,obligándome a consumir lo que él quiere. . ;

Hogar . Donde solitariamente me refugio , con la ilusión de tener a mis familiares cercanos que no oigo , y con el esfuerzo o compromizo financiero, vendo mi futuro para comprar el presente . ; ; ; ; Mi credo. Por milenios de años, desde las profundidades de la pre-historia del paleolítico inferior, los desplazamientos de los nutrientes de la Ruta de las Especies Marítima, venía acompañada por el misticismo. De templo en templo . De adoración a Dios, por darnos la vida y su forma de mantenerla . Millares de personas hacían

peregrinaciones a estos foros de la divinidad, como guía que enseña el camino del comercio en la tierra, y del Camino al Cielo, en la erternidad. ; Hoy día,

el deporte ha sustituido a dichos faros. La beligerancia canalizada y compartida hombro a hombro, en las graderías del estadio. Las ancias de ser guerreros pero sin peligro , lo obtengo como espectador. Además en los antiguos foros de la iluminación divina, se hacían una sola vez, con su donación posible. Hoy día, loe estadios se hacen con el impuesto estatal, para que a ellos usted llegue , pague importantes sumas de dinero cada vez que por allí peregrine, en favor del privado dueño de los guerreros de turno, cada vez más frecuente, de domingo a domingo, al igual que en las iglesias, pagando…pagando…pagando por su cuota de placer de beligerancia social que debe extraer de su mismo ser v(b)iviente. &nb sp;

La moda. Es mi llave para figurar en sociedad.El estilo que me ubica con aceptación en el círculo de amigos que me abren sus puertas. Puedo comprarles para seguir demostrando mi poder económico. Con ellos, gano respeto, y si puedo, su admiración.

Mi salud. La maneja mi tarjeta de crédito. Entro al hospital diferenciado de mi escogencia, más que todo para estar en el rango social al que pertenezco. Me agrada que mi padecimiento, se divulgue por los posibles ¿? rango social al que pertenezco. Me agrada que mi padecimiento, se divulgue por los pasillos del nosocomio.

&n bsp; Mi trabajo. Si puedo consumir cosas innecesarias o de lujo extravagante, extravagante ha de ser mi trabajo. Es un problema de suplir mis necesidades sobre-creadas. Es un problema de balance. Balance de entradas y salidas . Sí señor. Así te digo si tú me pagas. ¡Sí señor! Mi muerte. La naturaleza tiene sus propias leyes. Leyes que piden explicaciones por los balances en los signos vitales .Estos a su vez , dependen de los equilibrios corporales. Consumo versus limpieza de los desechos. Si no limpio , pues entonces muero. Y consumí más rápido que lo que limpio, pues entonces muero. Y como consumí más rápido de lo que limpié, pues entonces pago aquí. Mi vivencia existencial. Disfruto la vida . He perdido, hermano, mi dirección de control mental y corporal. Demasiados premios por el consumismo. He servido a los intereses creados por las finanzas entrópicas que me hicieron feliz al consumir. Hermano…¿ Qué hermoso que fue vivir ?

Soy feliz. Desde niño, el consumidor es premiado. Cuando iba a la escuela, o a las fiestas de cumpleaños, en medio de una gran algarabía, lo premiaban dándole dulces . Luego, cuando aprendía a ir a comprar a la pequeña pulpería de su pueblo, la daban, en premio por su mandado, confites y chocolates. Es decir, el comprar en un alto grado de felicidad. Muchos años después, convertido en un consumidor acérrimo de los moles comerciales, recordaría en su interior, el placer doblemente premiado que sentía al comprar en la pulpería de la esquina de su pueblo. Un auto, un aeroplano, un yate, un diamante, artículos que requieren un gran esfuerzo, le daban una sensación de placer y poder. Era el antiguo premio con que se le compensaba sus buenos éxitos en su diario vivir. Pero hay premios engañosos con el que lo manipulan toda una vida. Para más detalles busque a PAPELERA SANTA ROSA. WWW.SANTAROSAPAPELBANANO.JIMDO.COM SEA CONSCIENTE,CONSUMA RESPONSABLEMENTE.

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