UNA VIDA EN EL CAFÉ .EL TESTIMONIO DE MECA. EN LA RUTA DE LAS ESPECIES

UNA VIDA EN EL CAFÉ .EL TESTIMONIO DE MECA. EN LA RUTA DE LAS ESPECIES

UNA VIDA EN MEDIO DE LOS ALCANCES DEL CAFÉ. UN TESTIMONIO DE MECA A SUS 93 AÑOS , LA DE BRILLANTE Y LÚCIDA MENTE, PORTADORA DE LA TRADICIÓN DEL CAFÉ EN LA RUTA DE LAS ESPECIES. CAPÍTULO I. La Ruta de las Especies nace milenios de años atrás. Es la Ruta que dejó el hijo de Urano con Gea, cuando nació en los orígenes del tiempo en la época de los Titanes. Océano se llamaba, y en su camino alrededor del mundo, dejó el rastro desde las Islas Canarias, el Mar Mediterráneo, El Mar Rojo, El Mar de Eritrea, El Mar Índico, El Océano Pacífico , hasta llagar a Perú y desde allí hasta desembarcar en Quepos . Atravesando a Costa Rica, desde la costa del Pacífico hasta llegar a Sierpe en Limón en la costa atlántica, para luego seguir con la corriente del Istmo hasta Yucatán, para continuar a Cuba, y atravesando el Océano Atlántico hasta llegar a Gáldes , en la Gran Canaria, frente a África. Eventos catastróficos como el del Dilubio Universal, la interrumpieron en varias ocasiones. En ella, como especie seleccionada desde antaño por los hijos de los Campos Elíseos y en el Jardín de las Hespérides, a los pies de los Montes Atlas en África Noroccidental, el cultivo del café es parte de estas vivencias históricas por donde ha pasado la Ruta de las Especies. Es por ello, que recuperar estos conocimientos ya pasados, se hace necesario. La Ruta de las Especies en Costa Rica pasa sobre el paralelo 10 de latitud norte. Desde la costa del Pacífico en Quepos ,a la costa del Atlántico. Sobre ella se dió toda la historia de Costa Rica y la historia que voy a relatarles. Testimonio fiel de una epopeya de la vida costarricense colonizada por aquellos hijos de las Islas Canarias que partieron con Cristobal Colón, desde su primer viaje, y que aún hoy día , se sigue dando 510 años después, en nuestra vida diaria. Vida desarrollada a lo largo del Ferrocarril de Costa Rica, de costa a costa. . En El extremo oriental del Valle del Guarco, al mismo nivel de la ciudad de Cartago, encontramos a la ciudad de Paraiso. Y es que literalmente es así. Esta va estendiéndose por las sabana de los Campos de Ayarco, y antes de caerse el nivel, a una preciable bajura, donde encontramos al Río Reventazón. Se trata de un precipicio de más de 800 metros de diferencias de altura, entre Paraiso y la ciudad de Orosi. En río Reventazón al pasar por el Valle de Orosi y de Cachí, proporciona el mejor clima para la producción de café. Cafetales que estuvieron y están en las manos de las mejores familias de Cartago y San José. Allí también hoy día se siembre el café orgánico. . DOÑA MECA, aduce a que su brillante mente y memoria, se debe a que desde su más tierna edad, acompañaba la leche de su madre, con sorbitos de café recien chorreado. La necesidad es como la piedra que pesa y muele, pero también trae consigo sus beneficios. Y parece que fue así ¡ Sino, como pudo habernos contado, con tanto lujo de detalles, sus experiencias como recolectora del grano de oro, es decir, el café en el Valle de Orosi, a la par del Río Reventazón. El mismo de la Ruta de las Especies que pasa sobre Costa Rica. Fue por ello , que desde siendo muy niña , en los tiempos cuando en la infancia había que trabajar, ayudó a sostyener su hogar, en medio de grandes dificultades del comienzo del siglo XX. Doña Meca , se llama Mérida Soto Valverde. Es oriunda de Paraiso de Cartago, y allí vivió toda su vida , salvo por períodos cortos cuando trabajaba para las familias poseedoras de las haciendas de café, en San José. Su amena parla, de agradables tonos al hablar y su repertorio dichoritero, la hacían más que todo, una dama de compañía de agradable presencia. Su nacimiento fue el el Yas de Pariso de Cartago,un 21 de febrero de 1919. Fue hija de padres pobladores fundadores del Yas. Su madre, doña María Calendaria Valverde Fonseca se había enamorado desde muy tierna edad. La boda no se hizo esperar. Así se definían estos hechos en los años treinta. Y pasó a ser la señora de don Tomás Soto Soto, su papá. La pobreza en los fríos de las peñas de Juán Viñas de Turrialba, en las apretujadas abras en la montaña, eran los fieles compañeros. A lo largo de la vía del Tren de Atlántico, LA NORTHEN RAILWAY COMPANY , que iba de San José a Limón. Vida entre la fría y llubiosa niebla permanente. En un acto de valentía y tratando de mejorar las cosas, don Tomás pudo, con increible sacrificio familiar, comprar en las afueras de Paraiso , y cerca de la vía férrea, a cierta distancia de la estación del ferrocarril, una esquina de una calle en formación. Para ese entonces, entre dos trillos. Esa sería la propiedad de la familia y que aún hoy día lo es. Doña Meca tendría a la sazón de ese tiempo, dos años. Con la felicidad de tener un hogar, ahora en la ciudad, era un villarío muy poco poblado. Este era el fruto del paso del tren , como entronque con el Valle de Orosi, con el fin de recoger el café del Este de la ciudad de Cartago. La nueva familia comenzó a darle hermanos a Doña Meca. Después de ella ,vinieron Juana, Manuel Antonio, Rafael Ángel, Herminia, Francisco y el otro Francisco, el que murió muy niño. Con ellos, comenzaron los juegos en la calle. Con aro de hierro soldado, correteban hasta la iglesia. Uno detrás del otro, formando un tren.La rayuela, pintada sobre el polvo de la tierra suelta de la calle, se arrollaba como un caracol, con sus 64 pasos. Recuerdo de la cultura mediterránea de los LIGURES DEL GOLFO DE LEÓN,de Italia, Francia y España, en el Mediterráneo. Representaba la Ruta de la VÍA Láctea a Santiago de Compostela, partiendo desde Roma, Viena, León, Paris y de todas las más grandes capitales europeas,perigrinación antiquísima y que formaba parte de otra muy anterior:LA RUTA DE LAS ESPECIES. Tradición que venía con los trabajadores europeos que venían a trabajar en la línea y construcción del FERROCARRIL AL ATLANTICO, o el tren a Limón. Un siglo después, sería completado como el canal seco entre el Pacífico y el Atlántico, siguiendo la nueva ruta paralela al río San Juán , conocida como la carretera de Don Juán Rafael Mora Porras, por sus esfuerzos por defender la integridad del territorio patrio en la geasta comenzada en SANTA ROSA, Rivas y Río San Juán, lucha librada contra el filibusterismo sureño de los Estados Unidos. Este juego de la rayuela, llegó a Paraiso de Cartago desde Turrialba, traido por los italianos contratados para terminar el empalme. Una de esas familias fue la de los Coggi , quienes se acentaron también en Paraiso de Cartago y en la ciudad de Turrialba en 1910. Recuerdo de estas colonizaciones y trabajos ferrocarrileros se pueden ver en la Estación de Turrialba, en un monumento a los muchos italianos que allí murieron durante la construcción de dicha ruta. El papá de doña Meca murió cuando ella tenía 11 años. Desde entonces tuve que trabajar, dice Doña Meca con un orgullo por no dejar que su familia padeciera en las horas del infortunio. Fue por eso que tuve que dejar la escuela cuando cursaba el tercer grado. Iba con mis hermanos a pie,y descalzos, hasta el Valle de Orosi-a dos horas de caminos desde Paraiso- a trabajar en las cogidas y labores del campo en los cafetales y frijolares. Pero eso no impidió que fuera una excelente autodidacta, porque me auto eduqué. ” Siempre puse mucha atención a las conversaciones de mis patrones “. Y fe que así sucedió, ya que estas familias eran las de la sociedad alta de San José y Cartago. La hacienda de los Schumacker, lade Don Aquiles Aguilar, La hacienda de Cachí, la Hacienda de don Calixto Quirós, quien era el dueño de la hacienda LOS PERALTA. ” A las cuatro de la mañana comenzábamos a caminar . Después de dos horas llegábamos a la hacienda” Luego continuaba contándonos sus experiencias , echándose hacia adelante sobre la silla que estaba en la mesa ,donde nos estábamos tomando el café de esa tarde – ” La cogida exigía un jornada de ocho horas, donde se recolectaba el grano rojo y escogido. Se recogía en canasto copetón, y nos medían con cajón-cuartillo de fanega- Siempre había sobrantes, pero esto no nos lo pagaban ” Luego contabilizando en su cabeza llena de memorias nos decía ” Por el trabajo nos pagaban treita céntimos por día. Entre todo y otras cosas más, nos redondeábamos dos colones por semana. Y continuaba ” A las tres de la tarde volvíamos. A regrtesasr caminando. Veníamos de camino ,recolectando lo que pudiéramos, para la cena con mamá. Recolectábamos frutos por el camino. Algunas legumbres para la sopa de mamá, porque no había en casa mucho que echarle. A pesar de todo, siempre hubo algo que comer. Comer fue lo primero que estaba en nuestras necesidades . Luego seguía la ropa para protegernos del frío. Por aquellos años Paraiso era extremadamente frío. Como mamá tenía várices en sus piernas, a punto de reventar, entonces no podía caminar para ir a trabajar. Esto por los muchos hijos que tuvo. Para esos tiempos no había seguridad social. aSÍ QUE EL HAMBRE HABÍA QUE CALMARLA.Por el camino encotrábamos algunos alimentos y los recogíamos. También leña para el fogón de la casa. Lógico que menos había electricidad. y , por su puesto que menos había calzado. Por eso teníamos los pies endurecidos por tanta piedra pegada por el camino. Ibamos de tropezón en tropezón, y como dolía en el dego gordo y peor si la piedra nos golpeaba el dedo pequeñito. Esto se iba agravando cuando no había amanecido Y es que así . pues salíamos a las tres de la mañana por medio de los potreros. Lo mismo cuando regresábamos. La luz era necesaria para caminar y esta nunca estuvo de nuestra parte. En el camino de regreso, ya habíamos identificado varias huacas de alimentos. Esto se repetía por unos meses de dos a tre , durante la cogida del café. Allí ibamos sin sombrilla y sin ropa , debajo de esos dilubios de aguaceros que nos caían encima todos los días . No me esplico por qué no nos enfermábamos. Nunca nos resfriábamos pese a la mojada,descalzos y sin ropa en medio del agua fri´´isima de las tres o cuatro de la tarde, en medio de la niebla de Paraiso ,en medio de los potreros” sIN DUDA , Doña Meca, de chiquilla y adolecente , le salvaba de tales problemas la sopa que les hacía su madre de todas las verduras y legumbres que recogía durante el camino de regreso, más algún hueso que la carnicería del pueblo desechaba, con ese tuétano milagroso regenerador de la vida. Aquellas frutas y aquel ejercicio al aire libre, frío y lluvioso , y la niebla permanente salinizada por los aires que venían deñl Oceáno Atlántico y que condensaban en las faldas del volcán Irazú y el volcán Turrialba ” Cuando regresábamos y estavamos ya por llegar a Paraiso, después de regrezar del Valle de Orosi o de las Haciendas de Cachí, a dos horas de distancia, nos desnudábamos en el potrero, y retorcíamos la ropa para escurrirla y nos la volvíamos a poner” y CONTINUANDO SU ASOMBROSA NARRACIÓN , ASÍ VISTA DESDE NUESTRO SIGLO xxi , PERO QUE ESTO ERA LO NORMAL EN LOS COMIENZOS DEL SIGLO XX Y XIX Doña Meca nos decía: ” Ya era tanto el frío que ni lo sentíamos ” . La verdad es que ese frío de la tarde en Paraiso de Cartago y más por el Yas de Paraiso era exageradamente intensop para lo normal de las temperaturas del Valle Central. Hace poco fui al novenario que le hizo la familia de Doña Meca a su recién fallecido Francisco, el hermano menor. Cuando llegué a Paraiso serían las seis de la tarde.Ya había oscurecido.Bajabdonos del carro, sentímos un frío de lleno.La puerta de la casa de la vela había que mantenerla cerrada por la fría briza que nos agobiaba. Así era erl frio que sufrían estos niños recolectores del grano de café. ” Cuando por causa del viento se caían los granos de café, había que juntarlo a puños. Cuando ibamos a Cachí a la finca de los Aguilar Bonilla, había que salir de casa, mucho más temprano de casa, para llegar a tiempo a Aguas Calientes” Esta agua caliente que brotaba así de la tierra , se debía a su origen volcánico.” Allí se cosechaba frijoles. También se jalaban las piedras en canastos , para limpiar los huecos del cafetal, utilizados durante la siembra de las matas de café. Estas piedras se llevaban hasta la calle ” Doña meca seguía contándonos las labores quie también realizaban en su casa. Entre ellas, como algo cotidiano ” Había que jalar el agua de la quebrada del río Yas , hasta la casa, en valdes sobre la cabeza” Estas eran algunas costumbres de la rutina de la vida en los cafetales, y como ellos venían a solucionar a los huérfanos y madres desheredadas de la fortuna. El sistema creaba por sí solo , el espacio para que ellos sobrevivieran. Ejemplo de la vida a lo largo de LA RUTA DE LAS ESPECIES. pARA MAYORES DETALLES EN www.santarosapapelbanano.jimdo.com .SEA CONSCIENTE,CONSUMA RESPONSABLEMENTE.

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