EN BUSCA DE LOS PUEBLOS PRE Y POST IBÉRICOS. EN LOS ALBORES DE LOS CAM POS ELÍSEOS Y EL JARDÍN DE LAS HÉSPÉRIDES. LOS VIAJES POR EL ATLÁNTICO.

EN BUSCA DE LOS PUEBLOS PRE Y POST IBÉRICOS, EN LOS ALBORES DE LOS CAMPOS ELÍSEOS Y EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES. LOS VIAJES POR EL ATLÁNTICO PALEOLÍTICO Y NEOLÍTICO. La región comprendida del este de NOR-AFRICA , que junto con los antiguos bereberes en las ISLAS CANARIAS, CÁDIS,FES ,la mítica TARTENTOS y la BATISTANIA nos arrojan su historia mítica acerca de las oppela y sus caballeros, con un lejano pasado que los historiadores griegos y romanos trataron de reconstruir .Ello con las sociedades con fines militares y sus pactos devolio, que hacen que su discurso ideológico de hierogamia de los dioses con los humanos ,les dan una fortaleza ante su pueblo, del como y por qué son el linaje dominante. Datos que vienen reforzados por las arqueologías realizadas en POZO MORO,en Albacete. Los ciclos místico-MÍTICOS mencionados por Homero, Hesiodo y Herodoto , nos hablan de datos aportados por los viajes de los ARGONAUTAS y de HERAKLES, donde solo llegaban los héroes excepcionales a TARTESSOS en la península ibérica. Navegantes como Colaio de Samos son mencionados por ellos. En otros escritos los encontramos con ESTRABÓN el geógrafo griego del PONTO, mencionadas en la guerras MITRIDATICAS. ERASÓSTENES, geógrafo griego , habla de la región ibérica de TURDETANIA. Allí , sobre los ríos ANÁS-Guadiana- y BETIS- GUADALQUIVIR-COMO TAMBIÉN SOBRE LAS CIUDADES DE GADIR-CADIZ- Y CORDUBA-CÓRDOBA.HISPALIS.SEVILLA-URSO,OSUNA, CÁSTULO-LINARES-que recuerdan las referencias de hace seis mil años-Hoy día 8000 AÑOS d. C. Al final del Paleolítico y durante los períodos de todo el Neolítico, Edad del bronce ,y la Edad de Hierro, en el Norte de África del Este y en la Hispania de Cádiz y sus alrededores ,donde el rey GERIÓN- no era un gigante lógicamente- estableció una cultura que sobrevivió a LA GRAN INUNDACIÓN, cuando el Océano Atlántico inundó, desbordándose primero y luego, rompiendo la división con la región baja del Mar del Mediterráneo. Paso de agua de enormes proporciones que se llevó al LAGO TRITÓN en el estrecho entre Cádiz y Fes. Al ceder el estrecho ,una catarata descomunal ,de inimaginables dimensiones , llenó el lecho que estaba vacío , del Mediterráneo ,a razón de 10 metros de altura por día.Algo verdaderamente espectacular, pero con la fatal circunstancia , de que toda la cultura que se había desarrollado en el fondo del lecho mediterráneo, y sus riberas, quedaron inundadas para siempre, perdiéndose toda la evidencia histórica. Recuerdos de esa época, quedaron en la mitología de Hérculesy el Jardín de las Hespérides. Lo mismo que algunos ecos sobre los CAMPOS HELÍSEOS. Las Rutas de Viajes y exploraciones recientes de las rutas vikingos Y SIN DUARLO de los pueblos del mar entre ellos , DEL NEOLÍTICO Y LA ERA DEL BRONCE. Recuérdese que el cambio climático comenzó hace 15,000 años al final de la última glaciación. Recuerdos de estos viajes los siguieron otros pueblos más recientes como los pueblos nórticos ,que posiblemente tenían la memoria de las costumbres de los viajes del período paleolítico y neolítico, al terminar las glaciaciones wurm. El último periodo glacial o última edad de hielo es el último período más o menos reciente en la historia de la Tierra en el cual extensas zonas de la superficie terrestre fueron ocupadas por casquetes de hielo, el clima se enfrió a nivel global, lo cual afectó incluso a zonas tropicales y provocó una regresión marina que disminuyó la superficie de océanos y mares. Las principales zonas cubiertas por hielo fueron los Andes patagónicos, Andes venezolanos, Fenoscandia, Nueva Zelanda, los Alpes, el norte de la Cordillera norteamericana, la zona de los grandes lagos, incluido todo el este de Canadá, Islandia, las islas británicas, además de Groenlandia y la Antártida que retienen sus glaciares desde entonces. Producto de esta glaciación algunas zonas, hoy en día áridas, tuvieron mayores precipitaciones, como es el caso del Altiplano. El último periodo glacial empezó hace unos 110 000 años y tuvo su apogeo hace unos 20 000 años. Tuvo un colapso drástico hace unos 12 000 años. Para documentar estos viajes se hicieron estudios genéticos como el aquí mencionado más adelante. Desde la
Edad de bronce a la edad del hierro,se documenta en la Península Ibérica , en los ríos que llevan a los cimientos de la ciudad GADIR-CÁDIZ-así como el Guadalquivir, río que nos lleva a lo s cimientos de Corduba-Córdoba-, la cual para los romanos del II a. C. era el Lucus Ligustinus. Después noshabla de la antigua Editiniaen Valencia, heredera de los antiguosantepasados de los iberios., donelos señores guerreros ibéricosposeían el arte del hierropara sus armas , herramientas agropecuaras, para cosechasde los cereales. Testigos de ello fueron Pozo Moro-Albacete- y Galera-Granada-. El ideoma ibérico tuvo influencia de origen atlántico,tales como el urdentano, el cual tenía alfabeto prerromano. Este era norafricanocamita ,al igual que el berebere.Quienes a su vez, estaban conectados a las LENGUAS PALEOLÍTICAS HISPÁNICAS. En el valle del Guadalquivir,encontramos a los Turdentanos,a los Tartesos y sus raíces atlánticas. Es el paso del tránsito del mundo tartésico al mundo turdentano en las campiñas cordobesa, con sus herencias fenicias y púnicas,y su diosa TANIT. Los anales de las guerras púnicas con Aníbal y sus aliados ibéricos, se desarrollan en Linares-Jaén- y Tugia-Toya- o la zona de Bastitania-Granada- ,Pozo Moro-Albacete-La Edetania-Torsal,Valencia-y la Contentania ibérica. Memorias de las edades mitológicas son la vía Heráclea y Sagunto-como polis griegas . Historiadores como POLIBIO, TITO LIVIO, SILIO ITÁLICO, dan fe referencial de ello.otrs sitios ibéricos , los encontramos en Aragón,en Bolspan-Huesca-. Aquí los romanos hicieron pactos con los aristócratas iberos ecuestres. La relación con los pueblos del mar también se establece en el atlántico,tanto a través de la geografía,como el la mitología y la historia.
La mitología grecolatina ubicaba en el entorno de las Canarias, situadas “más allá de las Columnas de Hércules”,en el Océano Tenebroso, en los límites del mundo conocido (“la Ecúmene”), muchos de los relatos fantásticos de su tradición. Podrían ser la ubicación de los mitológicos Campos Elíseos, las Islas de los Bienaventurados, las Islas Afortunadas, el Jardín de las Hespérides o la Atlántida.
Para muchos investigadores, la primera alusión histórica a las Islas Canarias podría encontrarse en las obras de historiadores griegos como Plutarco.[52] Pero la descripción más certera de un autor antiguo sobre Canarias es la que hace Plinio el Viejo en su obra Naturalis Historia, donde relata una expedición realizada hasta el archipiélago por el rey de Mauritania Juba II.
Los romanos bautizaron a cada una de las islas como; Ninguaria o Nivaria (Tenerife), Canaria (Gran Canaria), Pluvialia o Invale (Lanzarote), Ombrion (La Palma), Planasia (Fuerteventura), Iunonia o Junonia (El Hierro) y Capraria (La Gomera. Recientemente se han hecho estudios genéticos para confirmar estos viajes trasatlánticos.
Las Islas Canarias estaban habitadas antes de la conquista europea por los llamados guanches. El término guanche es propiamente el gentilicio de los aborígenes de Tenerife, aunque su uso se ha extendido para denominar a los antiguos habitantes de todo el archipiélago, entroncados étnica y culturalmente con los bereberes del norte de África. Antes de la incorporación a la Corona de Castilla, no existía una unidad política, sino que en cada isla existían varias tribus o reinos independientes los unos de los otros, sin que los habitantes de una isla tuvieran contacto con los de las demás, al desconocer la navegación[
cita requerida]. No se conoce exactamente el modo en que se produjo la colonización de las islas, aunque las teorías más aceptadas en la actualidad son aquéllas que defienden que dichas poblaciones fueron traídas desde el norte de África bien por los fenicios o por los romanos. Hasta ahora las cronologías más rigurosas indicaban que los primeros isleños llegaron a Canarias entre los siglos III y I a. C., aunque se han sugerido fechas de poblamiento anteriores incluso al siglo V a. C.
Recientes descubrimientos acreditan que el archipiélago canario fue poblado en dos fases: en una primera fase la cultura bereber arcaica llegó a las islas en torno al siglo VI antes de Cristo; en una segunda fase, en torno al cambio de Era y el siglo I después de Cristo, habrían llegado a Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, El Hierro y Tenerife, poblaciones bereberes romanizadas.[
54]
La economía de los antiguos isleños se basaba fundamentalmente en la ganadería de especies introducidas desde el continente africano: la cabra, la oveja, el cerdo y el perro. Este trabajo genético suponía un empujón a la idea ya asentada entre la comunidad científica de que en algún momento entre el siglo X y el XII los contactos entre los pobladores del norte de Europa y las tribus asentadas en las costas de la actual Canadá habían sido una realidad .
Viajeros, guerreros, exploradores… los pueblos vikingos nos han legado un amplio abanico de sagas y personajes como Gunnbjörn Ulfsson, Erik el Rojo o incluso su propio hijo Leif Eriksson que llegaron a las incógnitas tierras de Groenlandia y que muy probablemente dieron el salto definitivo hasta América.
Ahora, hace tan solo unos días, un equipo de arqueólogos de la Universidad Estatal de Michigan ha publicado un artículo en la Revista Geoarcheology [2] con nuevas evidencias que apoyan directamente la odisea vikinga en América del Norte.
Y además en este caso se trata del hallazgo de varios objetos vikingos, descubiertos en un yacimiento en la isla canadiense de Buffin y que los expertos han datado con anterioridad a la llegada de Colón a América, como recuerdo de los muchísimos viajes que se hicieron al finalizar la era glacial, siguiendo a la RUTA DE LAS ESPECIES

Vasija encontrada en el yacimiento canadienseVasija encontrada en el yacimiento canadiense

De entre estos objetos destaca un artilugio, concretamente una vasija que fue utilizada en labores de fundición, posiblemente armas y adornos de bronce, y que indica un origen vikingo puesto que los indígenas americanos aún no tenían conocimientos metalúrgicos en esa época.
Este tipo de crisoles fabricados en piedra y utilizados para fundir bronce eran muy comunes entre los pueblos vikingos y se han encontrado vasijas similares en otros yacimientos.
. xxx Posibles rutas de exploradores vikingos xxxxxx. L

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2 respuestas a EN BUSCA DE LOS PUEBLOS PRE Y POST IBÉRICOS. EN LOS ALBORES DE LOS CAM POS ELÍSEOS Y EL JARDÍN DE LAS HÉSPÉRIDES. LOS VIAJES POR EL ATLÁNTICO.

  1. Fenicios,cartagineses,griegos y todos los pueblos de la época antigua desarrollaron formas de comunicación ritualizadas en sus contactos comerciales .Siempre utilizatron el recurso de la religión como elemento articulador de estas redes comerciales. La ideosincracia de los navegantes de la antigüedad implsó la creaciónde lugares de culto para la protecdiónde los marinerosy pescadores.La Palaiápolis de Ampurias fue un asentamiento foceo con estas características en Iberia.

    Según Heródoto, los foceos fueron los primeros griegos que realizaron largos viajes por mar y quienes descubrieron el Adriático, el Tirreno, Iberia y Tartesos. Heródoto relata que los foceos se hicieron muy amigos del rey Argantonio y éste les animó a abandonar Jonia y a establecerse en la zona de sus dominios que prefiriesen y, al no lograr persuadirlos y enterarse de los progresos de los persas, les dio dinero para circundar su ciudad con un muro. Lo relativo a Argantonio es históricamente incoherente, pues Focea no se sintió inquieta por los progresos persas hasta la caída de Sardes, y fue tomada hacia el 540 a. C.[5]

    Probablemente comerciaron con los griegos de la colonia de Naucratis en Egipto, que era colonia de la ciudad jonia de Mileto. Al norte, probablemente ayudaron a colonizar Amisos (Samsun) en el mar Negro, y Lámpsaco en el extremo septentrional del Helesponto (actual Dardanelos). Sin embargo, las principales colonias foceas estuvieron en el Mediterráneo occidental. Los focenses fundaron sucesivamente las colonias de Massalia (actual Marsella) en 600 a. C., en la desembocadura del río Ródano, después Agde (Agathe Tychée), Aegitna (Cannes), Antípolis (Antibes) o Nicea (Niza). Después Alalia (actual Aleria), en la costa oriental de Córcega, enfrente de Etruria, h. 545 a. C., así como Emporion (Ampurias) en España.[4]

  2. Se tiene constancia que desde la época del Neolítico, la humanidad ya era capaz de realizar largas travesías marítimas a lo largo de la cuenca mediterránea y por determinados puntos de la zona atlántica europea. En este periodo, el más desconocido y antiguo de la historia de la navegación, buena parte de las gentes de los pueblos asentados en los litorales marinos ya dedicaban su tiempo a las actividades pesqueras, algo que ayudó a que en poco tiempo se generalizase la exploración y el transporte por el mar. Se procuraría que fuesen travesías diurnas y de cabotaje, sin perder de vista la línea de tierra, estableciéndose así diversas rutas marítimas entre las poblaciones costeras. Incluso parece que se podía llevar aves en las embarcaciones, de tal manera que si se perdía de vista la costa y se desorientaban, entonces las soltaban para observar hacia donde se dirigían y de esta forma conocer la dirección de la más tierra más cercana. A lo largo del III y II milenio, especialmente durante la Edad del Cobre y la Edad del Bronce, siguió creciendo la utilización del medio marino, sobre todo con el desarrollo de la metalurgia y la búsqueda de nuevos focos comerciales. Era una etapa en la que coexistirían técnicas de construcción naval tradicionales junto con otras más avanzadas. La Península Ibérica fue uno de los principales centros estratégicos de los primitivos navegantes. Su localización entre el Mediterráneo y el Atlántico facilitó los intercambios entre ambos entornos culturales. Poco a poco, las costas peninsulares irían recibiendo los aportes de las embarcaciones venidas desde el este y el norte, consolidándose como lugar intermediario y de distribución de materias primas. Se trataban de las primeras conexiones entre navegantes mediterráneos y atlánticos con las sociedades indígenas peninsulares.En el sur peninsular, la variedad de embarcaciones representada indica la existencia de contactos entre grupos con distintos niveles socioeconómicos. El barco se establecería como un medio esencial de comunicación y transporte, de manera que, a finales de la Edad de Bronce, el medio marino comenzó a reemplazar en importancia a la actividad agraria dentro de las sociedades afectadas por el desarrollo de este comercio marítimo en la zona del Estrecho de Gibraltar. Era una época que precedería a las colonizaciones de los fenicios y griegos, ya en el I milenio a.C. Además, es destacable que muchos de los lugares en donde están las figuras han sido interpretados como santuarios.Hay otras zonas del Estrecho de Gibraltar en donde se han encontrado más representaciones de barcos. En el abrigo de Los Alisos, también denominado del Caballo, en Los Barrios, Cádiz, se puede identificar la figura de una embarcación con remos y un mascarón de proa en forma de cabeza de animal. En la cueva de Las Palomas, en Tarifa, Cádiz, está el dibujo de una embarcación que tiene el casco alargado, un mástil y diversas figuras humanas. En el abrigo de Huerta de las Pilas, en Los Barrios, Cádiz, y en otros lugares aparecen las imágenes de algunas naves que se cree más primitivas que las anteriores, con métodos de propulsión formados con troncos de árboles.
    En el noroeste peninsular, el final del II milenio a.C. se caracterizaba por un paulatino crecimiento económico debido al tráfico comercial de metales y armas de bronce. Sin embargo, para los navegantes de la antigüedad procedentes del mediterráneo, aventurarse más allá del “Hieron Akroterion” o Cabo Sagrado, actual Cabo de San Vicente, conllevaba una gran proeza que pocos asumirían, al desconocer o no estar preparados para las condiciones de navegación en el océano. Las representaciones de barcos, halladas en petroglifos situados en superficies rocosas al aire libre, poseen una tipología que evidencian las rutas marítimas que a través de las costas atlánticas del norte de Europa llegaban a la Península Ibérica.

    En el área del noroeste, una de las representaciones más significativa se encuentra en el petroglifo de Borna, ubicado frente a la ría de Vigo, en la comarca de Morrazo, Pontevedra. Los grabados son esquemáticos, formados por motivos antropomorfos y otras figuras, además de trece embarcaciones. Dos de ellas tienen fondos planos mientras los demás presentas cascos completamente redondeados. Ninguna muestra medios de propulsión, a no ser que se considere como mástiles algunos de los símbolos cruciformes que hay sobre los barcos. Sus características coinciden con representaciones de barcos hallados en petroglifos escandinavos así como en los grabados rupestres de Mané Lud, en la región francesa de Bretaña, lo que confirmaría posibles contactos con estas zonas. Incluso otras iconografías semejantes se encuentran en Inglaterra, Escocia y en algunas tumbas megalíticas de Irlanda.

    Otra importante representación de la zona atlántica es la del petroglifo de Laxe Auga dos Cebros, en Perdones, Pontevedra. La embarcación tiene un casco alargado y arqueado con los extremos curvados hacia arriba. De su proa y popa parten varios cabos que van a parar al mástil central. Quizás ésta pertenezca a un momento algo

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